Knox Rainerio una vez alejó de forma cruel a Halid Via, el chico que lo amaba, todo para protegerlo. Pero ahora, años después, Halid aparece completamente cambiado, de pie junto al Segundo Príncipe, sosteniendo la cabeza del Príncipe Heredero, quien resultó ser un traidor.
El Segundo Príncipe, ahora convertido en emperador, le “regala” a Knox a Halid como recompensa.
“A partir de ahora, este es tu deber.”
La situación da un giro intenso cuando Halid, marcado por cicatrices y con un físico fuerte, deja claro que ya no es el mismo de antes. Knox intenta escapar, confundido y en shock, pero Halid lo detiene sin dudar.
“No… esto no está bien…”
Halid lo sujeta con firmeza, se acerca y le susurra al oído: “Te traje aquí para esto.”