Gwak Sang está en serios problemas. Después de matar a un hombre que debía ochenta millones a Gu Pyeonghwa, ahora tiene que enfrentarse a un acreedor que parece no temerle ni un poco, ¡ni siquiera cuando lo ve armado con un cuchillo! Como Sang asegura que no tiene dinero para pagar la deuda, Pyeonghwa le ofrece una alternativa tan descarada como provocadora: saldarla con su cuerpo. Pero Sang no es alguien que acepte órdenes sin protestar y responde a la propuesta con un rotundo rechazo. Entre amenazas, discusiones y una tensión cada vez más intensa, estos dos hombres están a punto de descubrir que llegar a un acuerdo será mucho más complicado de lo que imaginaban.