La protagonista de una novela romántica de fantasía nacida desde lo más bajo ha aparecido.
Clois asesinó a sus propios hermanos para subir al trono y convertirse en emperador. No lo hizo por ambición personal, sino por proteger a su amada esposa y al hijo que estaba por nacer. Sin embargo, cuando regresó victorioso, lo que lo esperaba no era la felicidad… sino los cadáveres de su esposa y su hijo.
Siete años después, ya no sentía nada por el mundo. Por eso tampoco mostró interés cuando, tras siete años, volvió a abrirse el proceso de selección de la academia para jóvenes prodigios.
Hasta que vio una solicitud de ingreso arrugada, tirada en el suelo.
—Es una solicitud de admisión. ¿Por qué la han tirado?
—Es que… la presentó alguien que no cumple con los requisitos…
El funcionario intentó justificarse. Era la solicitud de una niña del orfanato, descartada sin siquiera ser revisada y arrojada como basura solo por su origen humilde.
—Apruebo el ingreso de esta niña.
No lo hizo por interés. Solo era una advertencia para los ministros que actuaban a su antojo. Ni siquiera se molestó en recordar el nombre de la niña que había aceptado.
—Me llamo Ibi Alden.
Pero cuando la encontró frente a la tumba de su esposa e hija, la niña tenía exactamente la apariencia que él siempre había imaginado para su propia hija.