Por haber despertado por casualidad como santa, tuvo que vivir toda su vida encerrada.
Sí, ella era la “verdadera” santa, pero eso no importaba. En el templo ya había una santa designada.
Tras soportar abusos sin fin, cada vez que moría regresaba al momento anterior a que todo comenzara.
Después de 15 regresiones, completamente destrozada, ya no quería nada más. Solo suplicaba que la dejaran morir de una vez.
Y cuando por fin logró alcanzar la muerte…
—¿Qué te parece convertirte en mi hija?
…El temido Gran Duque monstruoso la adoptó.