Después de la quiebra de la empresa de su padre, Park Ki-Doo pierde su puesto como ejecutivo y termina trabajando como repartidor.
Sin esperanzas y sin saber qué hacer con su vida, Ki-Doo recorre la ciudad haciendo entregas y conociendo a personas muy diferentes. Cada encuentro le permite descubrir algo nuevo sobre sí mismo, sobre la vida y sobre pequeñas alegrías que había olvidado. Ahora, su vida está a punto de tomar un rumbo completamente inesperado.
—Oye, repartidor… ¿Puedes entrar un momento y echarme una mano?