Despierta dentro de su propia novela, pero no como la heroína, sino como un personaje secundario sin nombre, destinado a ser vendido a un tirano y morir sin sentido.
Desesperada por sobrevivir, escapa de su hogar corrupto y se esconde en el lugar que nunca habría imaginado: la mansión del futuro villano de la historia.
Sin embargo, al trabajar allí como cuidadora descubre una verdad que nunca escribió: esas personas son cálidas, devotas y están muy lejos de los monstruos que su trama les había destinado.
Conociendo la tragedia que les espera, se niega a dejar que la historia siga su curso original. Con su vida y su futuro en juego, decide reescribir el destino por completo.