En la novela El Emperador y la Santa, el protagonista y la heroína logran derrotar a los dragones malditos, a los demonios y hasta al jefe final de la historia gracias a su hermoso amor.
‘…Ja, ja. Preferiría morir ahora para poder irme en paz.’
En lugar de un futuro brillante siendo aclamado como un mago genio, yo solo deseo una vida segura, con la posibilidad de retirarme tranquilamente… Eso es lo que quería. Pero cuando este mundo llega a su final, el jefe final soy yo. Por favor, solo déjenme vivir…
Sin embargo… ‘Espera, ¿no es este el protagonista, Siegren? ¿Qué hace aquí?’
¿El héroe destinado a salvar el mundo… está muriendo justo frente a mis ojos? El protagonista cuyo cuerpo y mente quedaron destrozados tras tantas batallas.
‘Siegren, estoy seguro de que aún tienes muchas cosas por hacer en el futuro. Te prometo que te ayudaré a lograrlo.’
Al ver sus heridas, hice una promesa. A esta persona que sufrió por las líneas que yo mismo escribí… le prometo darle felicidad, un futuro brillante y una vida tranquila.