—¿Viniste a salvarme?
Era una pregunta tan ingenua que rozaba lo ridículo, pero en ella se aferraba su última esperanza. Sin embargo, el hombre, con una expresión cargada de desprecio, respondió:
—Claro que no. Vine a arrastrarte al infierno.
En su primera vida, Giscard Lodbrok arrojó a Diana Brien al infierno.
—Tendrás que soportarme. Solo tres años… eso es todo. No me conteneré durante esos tres años. Tendrás que aceptar todas mis emociones.
—Lo sé.
Por eso estoy haciendo esto ahora.
Diana asintió con frialdad, mientras él bajaba la cabeza y susurraba, quebrado, contra su pecho:
—Maldita sea… entonces, ¿por qué me abandonaste?
En su segunda vida, Giscard Lodbrok cayó al infierno… a causa de Diana Brien.