Para Haejin, un forastero de ojos negros, la “familia” era un calor que quería proteger con toda su vida. Pero cuando debería haber llegado la bendición de cumplir veinte años, lo que llegó en su lugar fue una tragedia cruel. Para salvar a su familia destrozada, Haejin decide ofrecerse a sí mismo como una mercancía.
El comprador es Lyle, un magnate despiadado del mundo de los negocios y un alfa dominante del más alto rango. Para él, Haejin no es más que un objeto desechable, alguien a quien usar simplemente para aliviar la acumulación de feromonas.
A pesar de ser también un alfa dominante, Lyle siente un odio extremo hacia los omegas, y Haejin es tratado únicamente como una herramienta. Maltratado y humillado por los empleados de la mansión, que siguen la indiferencia de su amo, el cuerpo y la mente de Haejin comienzan a derrumbarse poco a poco. Mientras se acumulan días que apenas logra sobrevivir, recibe la noticia de la muerte de sus padres, el último apoyo que le quedaba. Dejando atrás la mansión que solo le había dado sufrimiento, Haejin desaparece.
Solo después de ese momento algo empieza a ir mal para Lyle, quien siempre había creído que Haejin no era más que otro omega del que podía disponer con facilidad.