Mi madre murió cuando yo era muy joven. Desde entonces, mi padre hizo todo lo posible para que no me faltara nada y para que creciera sin preocupaciones.
Por eso, cuando un día me presentó a una mujer joven y hermosa como su nueva esposa, no supe qué pensar. Al principio, desconfié. Pensé que tal vez solo estaba interesada en el dinero y en todo lo que mi padre tenía.
Pero con el tiempo, vi lo mucho que quería a mi padre y lo feliz que lo hacía. Poco a poco, empecé a aceptarla y a abrirle mi corazón.
Hasta que descubrí que ella y sus amigas escondían un secreto que lo cambiaría todo.