Melody descubre un día que en realidad es la villana de la historia de otra persona. Como si eso no fuera suficiente, también es la hija de una familia dedicada al tráfico de esclavos, algo que la llena de culpa.
Cuando su madre secuestra a Loretta, la hija perdida del duque Baldwin, Melody decide cuidar de la asustada niña y hacer todo lo posible para que se sienta segura.
Poco a poco, las dos desarrollan una relación tan cercana que terminan viéndose como hermanas.
Cuando el duque finalmente encuentra a su hija, se da cuenta de que Loretta no quiere separarse de Melody. Así que decide llevarse a ambas a la mansión Baldwin.
Rodeada por una familia que empieza a apreciar su bondad y calidez, Melody tendrá que aprender algo que nunca creyó posible:
Que ella también merece ser querida.