Una relación de tres semanas, empezada medio por curiosidad y medio por lástima, termina de la forma más absurda posible, dejando a Haemin completamente descolocada.
Intentando llenar ese vacío, acaba bebiendo sola… y allí se encuentra con Hangyeol, un estudiante menor muy conocido en el campus.
Después de una noche de alcohol que no recuerda bien, Haemin vuelve a clases con una sensación extraña.
Pero entonces, Hangyeol aparece primero, la mira con una expresión rara y dice de repente:
—A partir de hoy… es el día uno.