Una niña aparece afirmando ser la hija perdida desde hace mucho tiempo del duque Maynard, pero él se muestra escéptico. Sin embargo, Lilian trae consigo una prueba: el relicario de su mejor amiga Swan, robado del despacho del director del orfanato.
Tras la muerte de Swan por enfermedad, Lilian escuchó al director hablar sobre el verdadero origen de la niña y sobre sus planes arruinados de utilizarla para ganarse el favor del duque. Decidida a no seguir viviendo como un simple personaje secundario, Lilian elige asumir la vida que Swan estaba destinada a tener.