Debido a una situación familiar difícil, Jiwu entra a la universidad más tarde que la mayoría de sus compañeros. Es una chica tranquila y reservada, siempre manteniéndose al margen de la vida en el campus, sintiendo que nunca encaja del todo con los demás.
Hay una persona en particular a la que no puede evitar notar: Wuyeon, un chico que parece brillar dondequiera que va. Siempre está en el centro de los grupos, riendo con facilidad y atrayendo a la gente sin esfuerzo. Comparada con él, Jiwu se siente invisible, así que guarda sus sentimientos en silencio, convencida de que su amor secreto nunca llegará hasta él. Para Jiwu, Wuyeon parece perfecto, alguien que nunca ha sufrido ni pasado por momentos difíciles.
Pero un día lluvioso, esa imagen se rompe. Jiwu encuentra a Wuyeon solo bajo la lluvia, con lágrimas mezclándose con el agua mientras llora de una forma tan triste como hermosa. En ese momento, Jiwu se da cuenta de que incluso las personas que más brillan también esconden heridas que nadie ve.
Y quizá su silenciosa presencia pueda convertirse en un pequeño consuelo para él.