Bo-yeon lleva siete años en la industria del entretenimiento, pasando de ser ídolo a actriz, pero el tiempo no ha sido amable con su carrera: los proyectos se han agotado y su futuro parece cada vez más incierto. Buscando una última oportunidad para reinventarse, decide dar un giro radical y adentrarse en el cine erótico, donde termina cruzándose con Michael, un director reconocido en el género.
Sin embargo, lo que parecía una simple reunión profesional pronto toma un rumbo inesperado. Antes incluso de hablar del contrato, Michael rompe el protocolo con una petición desconcertante que deja a Bo-yeon sin palabras: quiere que se quite la ropa antes de firmar cualquier acuerdo.