Jaheon proviene de una familia de omegas. Durante generaciones, los omegas de su linaje han criado a los niños de las ramas familiares… solo para ser ofrecidos como sacrificio al Dios Serpiente, el Señor Mugo, cada 12 años.
Aunque se dice que Mugo elige personalmente a sus sacrificios, nadie en la familia principal cree ya en esa vieja historia. Pero Jaheon sabe que es verdad. Cuando era niño, el propio Señor Mugo se le apareció y lo eligió como sacrificio, y él aún recuerda ese día.
Durante toda su vida, Jaheon se ha preparado física y mentalmente para ese destino. Sin embargo, cuando finalmente entra en la guarida de Mugo, se da cuenta de algo: en realidad no quiere morir como sacrificio… al menos no después de descubrir que el “Señor Mugo” que tanto admiraba es solo una de las tres personalidades del dios serpiente.
Ahora la pregunta es: ¿el Dios Serpiente tendrá compasión de su sacrificio… o Jaheon terminará siendo devorado por completo?