Edwin Rocher y Leila Garwen crecieron como amigos de la infancia, pero todo cambió cuando llegaron a la adultez. Una noche, Edwin le susurró en secreto: “Enséñame cómo tocarme”. Leila aceptó, pensando que todo terminaría ahí. Sin embargo, terminó cayendo en el placer oscuro que Edwin le ofrecía, y poco a poco se dio cuenta de que ya no podía escapar del chico que creía conocer tan bien.
Una noche, Leila descubre en la bañera de Edwin a una criatura de ojos verdes sumergida en el agua… un monstruo con el rostro de la persona en quien más confiaba. En ese instante comprende que nunca entendió realmente quién es Edwin, ni qué es lo que desea.
Atrapado entre el miedo, el deseo y una verdad monstruosa, Leila se adentra en un mundo de corrupción del que parece imposible huir, donde rendirse podría ser el único camino que le queda.