Tras perder a su única hermana, Lucella se queda sola criando a Lucian, el hijo de su hermana.
Un día, se da cuenta de algo increíble: este mundo no es real, ¡es un libro! Y lo peor… Lucian está destinado a convertirse en un villano terrible que atormentará a la protagonista y acabará muerto de forma horrible.
“¡No puedo dejar que mi querido sobrino muera!”
Para cumplir la promesa que le hizo a su hermana y proteger a su amado sobrino, Lucella decide criarlo para que se convierta en un niño correcto, no en un villano.
Pero entonces…
“Tía, quiero que te cases con el tío marqués.”
¡Cuando apenas basta con que el niño crezca bien, ya empieza con cosas raras!
“Mi tío no es perfecto como esposo para mi hermana… pero su cara está bien.”
La protagonista original del libro toma la iniciativa en la cita a ciegas de manera seria.
“Yo también estoy de acuerdo con esa idea.”
El tío de la protagonista está ocupado asintiendo a todas estas locuras.
“Lo siento, pero no tengo planes de casarme hasta que criemos a Lucian correctamente.”
“¿Eso significa que solo necesitamos criarlo bien?”
“E-eso es…”
“Entendido.”
Y como si no fuera suficiente… ¡¿por qué todos parecen emocionados con esto?!