¡Cuando abrí los ojos, me había convertido en una princesa! Pero de todos los personajes de esta novela romántica en los que podría haber reencarnado… ¿por qué tenía que ser la princesa destinada a morir a manos de su propio padre biológico, el emperador?
Si quiero sobrevivir, debo evitar a toda costa entrar en su campo de visión. Sin embargo…
«¿Desde cuándo vive esta clase de canalla en mi castillo?»
Sin una sola lágrima que derramar ni una gota de sangre que ofrecer, aparece ese emperador cruel y despiadado: Claude. ¿Podré yo, la princesa Athanasia, ahora que he llamado su atención, lograr sobrevivir?
«Yo… ¿qué se supone que debo hacer…?»