Al principio, me decepcionó descubrir que ella seguía siendo la misma de siempre. Esperaba que hubiera cambiado con el tiempo, pero poco a poco empecé a verla de otra manera. Sus defectos, su personalidad y esa forma tan particular de ser que antes me molestaba comenzaron a parecerme especiales. Sin darme cuenta, terminé aceptándola tal como es y descubriendo que, quizá, me gusta mucho más de lo que imaginaba. A veces, el amor aparece cuando dejamos de esperar que alguien cambie y aprendemos a quererlo de verdad.