Después de rescatar al pequeño Amber de un hogar abusivo, Tennessee —un asesino a sueldo— encuentra por primera vez en su vida a alguien a quien realmente quiere proteger.
Pero con los años, Amber crece… y lo que siente por Tennessee empieza a volverse cada vez más intenso y obsesivo, aunque Tennessee siga viéndolo como el niño que salvó.
Todo cambia cuando Tennessee sufre un accidente y desarrolla prosopagnosia (no puede reconocer rostros).
Sabe en su mente que ese chico sigue siendo Amber… pero ya no puede reconocer su cara. Y, poco a poco, tampoco logra entender lo que siente por él.
Las emociones se confunden, las líneas se vuelven borrosas… y su relación empieza a tomar un rumbo completamente inesperado.