Tras muchos años de estudio y esfuerzo, Lee Seo logra convertirse en funcionaria pública, pero las constantes quejas malintencionadas de los ciudadanos le dejan una profunda herida emocional. Con el corazón agotado y en busca de consuelo, decide viajar al Valle de los Albaricoques para sanar y recuperar fuerzas.
Allí se reencuentra con Kim Hyuk, un antiguo compañero de la escuela secundaria. Aunque su rostro y su complexión han cambiado tanto que apenas lo reconoce, Lee Seo no tarda en encontrar entrañable la forma en que las orejas de Hyuk se enrojecen cada vez que la ve.