Tamura sueña con convertirse en novelista, aunque tiene una personalidad bastante peculiar. Su único momento de tranquilidad son las pequeñas conversaciones con Yuki, la repartidora que visita su casa con frecuencia. Un día, Tamura decide probar un extraño dulce que supuestamente aumenta el encanto de quien lo consume. Yuki comienza a comportarse de manera diferente, pero justo cuando la situación se vuelve cada vez más incómoda… ¡suena el timbre de la puerta! ¿Quién habrá llegado en el peor momento posible?